Según se conoció ,
estos daños se deben a errores del diseño con el que fueron construidos e
instalados los equipos de la nueva torre de control y empezaron a ocurrir
incluso antes de la entrega de la torre, lo que ocurrió el 3 de diciembre de
2015, cuando se dio al servicio esa obra, de 84 metros de altura y vista de 360
grados.
La obra fue hecha por
el Consorcio Torre Muisca, conformado por FCC Construcción de Centro América
sucursal Colombia, con el 95% de participación, y por FCC Colombia S.A.S con un
5%.
LAS PÉRDIDAS
Aunque las aerolíneas
no tienen consolidado un cálculo de la afectación económica específica por esas
fallas, sí tienen claro que cada una de ellas les ha generado pérdidas, por las
cancelaciones o retrasos de vuelos, pérdida de conexiones, desvío a aeropuertos
alternos y demás cambios obligados.
A esas situaciones se
le debe sumar el costo de combustibles, desgaste de maquinaria y el trabajo del
personal en tierra, que debe extender su tiempo en la espera de los vuelos, y
del personal de aire que debe cambiar abruptamente su programación.
LAS DENUNCIAS
Martín Peñaloza
Beltrán, técnico electromecánico y especialista en derecho laboral, con
diplomado en derecho aeronáutico, labora hace 29 años en la Aeronáutica Civil.
Él asegura que el transporte aéreo está en una situación crítica, “porque más
del 50% de las radio ayudas que tenemos que le sirven a la navegación aérea,
están fuera de servicio, unas están inoperativas y otras abandonadas sin
soporte técnico, ni asistencia técnica”.
Señaló, que ese
dictamen se le ha dicho al Ministerio de Transporte y a la Dirección de la
Aeronáutica Civil, específicamente los problemas con la torre de control y los
errores en los diseños que les achacan a los contratistas y que se convirtieron
en problemas que les ha tocado resolver a los funcionarios de la Aeronáutica
Civil.
Por su parte la
presidenta de la Asociación Colombiana de Controladores Aéreos (ACDECTA), Diana
Pulido, denunció que las estaciones aeronáuticas, que tienen que estar
vigiladas y atendidas las 24 horas del día, los siete días de la semana, se
están quedando sin personal que las vigile y las atienda: “Estas deben estar a
diario vigiladas, requiriendo de personal especializado para hacer la atención
primaria, pero quedan abandonadas porque los empleados salen incapacitados, a
vacaciones o les programan capacitaciones”.
Dijo que es extraño
que el argumento para reemplazar personal sea que no haya recursos, cuando la
Aerocivil debe tener presupuestados los dineros para ello.
LAS AUTORIDADES
Cuando se presentan
estas fallas en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, que en su mayoría han sido
por irregularidades en el servicio de energía, la responsabilidad recae
totalmente en la Aeronáutica Civil. Según explicaron técnicos de la entidad,
Codensa le entrega en subestaciones entre 34.500 y 11.400 voltios, para que la
Aerocivil se encargue de la distribución interna.
Por su parte, a Opaín
que es el operador del aeropuerto El Dorado, le corresponde el fluido eléctrico
dentro de la terminal y los locales comerciales en los que ya algunos cuentan
con su propio contador, lo que es responsabilidad de Codensa.
La Aerocivil, una vez
ocurrida cada falla, ha asegurado que investiga las razones del problema y que
garantiza que no ha habido peligro alguno para los vuelos.
Sobre el avance de
esta investigación aún estamos a la espera de una respuesta
oficial de la Aeronáutica Civil, a la que se han elevado consultas desde la
semana pasada. En tanto, la Aerocivil declaró la semana pasada insubsistente al
director de la regional Cundinamarca, Camilo Albeiro Pardo Muñoz, así como al
coordinador de soporte técnico. Luego de conocerse esas medidas, fuentes
consultadas dijeron que los directamente responsables son el
secretario de sistemas operacionales y el director de telecomunicaciones,
quienes siguen en sus cargos.

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