Era el final de la
década de los 40 y su papá Enrique, quien había fundado la emisora Nueva
Granada junto con su hermano, vivía tan intensamente su afición que tenía por
lo menos ocho radios instalados por todos los rincones de la casa.
Sonríe diciendo que
le parece ver a su padre mientras colgaba de la silla del comedor uno de esos
radios, para no perderse nada de lo que pasaba en su emisora.
Luego cuando era
joven y su papá se había retirado de Radio Reloj la casa se había convertido en
una especie de discoteca pues su papá había puesto parlantes por toda la casa
y, especialmente los fines de semana, se escuchaba música en la terraza, en las
alcobas, en todo lado.
Esa presencia casi
que obsesiva de la radio, cesó en la década de los 60 cuando Enrique Ramírez
estrenó su primer transistor y podía escuchar el medio de sus amores, mientras
caminaba por toda la casa, ubicada en el sector de Teusaquillo, en Bogotá.
Martha Lucía, otra de
sus hijas, hizo una amorosa recopilación biográfica en la que recoge los
momentos más intensos de lo que llama “Las aventuras de Quique fuera de casa” y
que marcaron la vida de Enrique Ramírez en su periplo por Estados Unidos, en
dónde se habría de enamorar inexorablemente de la radio.
Recuerda que el 11 de
agosto de 1925 emprendió viaje desde Manizales al puerto de Buenaventura en
compañía de su amigo Hernando Ruiz, desde dónde viajaría primero hasta Panamá.
“En Colón toma un
vapor rumbo a La Habana y finalmente en el mes de septiembre llega al puerto de
Nueva York, ciudad en la que permaneció algo más de un mes. Llega solo pues su
amigo tuvo un percance y no pudo embarcarse en el mismo vapor con él”, relata
Martha Lucía.
Un mes después de
haber llegado a Nueva York, Ramírez es aceptado en la Hudson Moto-Car Company
en dónde trabaja inicialmente como
aprendiz reparando válvulas y haciendo cambio en los pistones de los carros.
Hace un curso en la
Escuela Henry Ford, en la que aprende los secretos de la producción de carros
y a finales de 1927 su amigo Benjamín
Mejía lo convence de ir a Detroit en dónde se encontraba la recién fundada
filial de la multinacional dedicada a la construcción de aviones trimotores y
como recuerda su hija, “Quique se entusiasma mucho con la aviación”.
Sus padres no están
de acuerdo con que Ramírez se dedique a una actividad “sin futuro comercial en
Colombia” y es entonces cuando se acerca
al mundo la radio.
“Surge la propuesta
de Enrique Gómez, el representante de la RCA Víctor en Manizales, quien le
ofrece que a su regreso sea un agente viajero de su empresa con participación
en el negocio, a cambio de que estudie en esa compañía sobre vitrolas y
ortofónicas eléctricas”, relata su hija.
En junio de 1928
cambia para siempre la vida de Enrique Ramírez cuando va a Camdem en momentos
en que se gestaba el nacimiento de la RCA Víctor, producto de la fusión de la Víctor Talking Machine, que producía
discos, vitrolas y agujas y la RCA Radio, encargada de solucionar problemas
electrónicos y descubrir nuevos caminos para esta fenomenal industria.
Allí estuvo entonces
durante ocho meses construyendo vitrolas y aprendiendo la radiodifusión.
La crisis económica
mundial de 1929 provocada por la caída de la Bolsa de Nueva York, es vista por
Enrique Ramírez como una oportunidad para empezar a hacer radio, por cuanto le
ofrecen comprar por mil dólares una emisora en Camden, una ciudad ubicada en el
estado de Nueva Jersey.
Su hija cuenta que “desesperado
escribe a Roberto, su hermano, pidiéndole la plata y este le gira una suma casi
igual, pero para que se regrese a Colombia”.
Ese año nace la HJN,
la primera emisora estatal de Colombia y la Voz de Barranquilla fue fundada por
Elías Pellet Buitrago, un radioaficionado que aprendió la ingeniería eléctrica
en los Estados Unidos.
La radio se abría
camino en Colombia y regresa a Manizales “con veinte electrolas y tres mil
discos de Mi Cielo Azul del cantante alemán José Bohr, quien se había hecho su
amigo y estaba interesado en que Quique hiciera conocer su música en Colombia,
en dónde causaba furor para entonces su
gran competidor Juan Pulido”, señala su hija.
Luego convence a su
hermano de montar la que llamaron la Emisora Experimental Víctor con el equipo de 10 watios de onda
larga que había traído de Estados Unidos.
Y fue entonces cuando
los habitantes de Manizales pudieron escuchar las primeras transmisiones a
través de los seis receptores ubicados en distintos sitios de la capital, pero
el esfuerzo de masificar las ventas de radios fracasa y quiebra la empresa.
Posteriormente los
hermanos Ramírez compran por ocho mil pesos la mitad de la emisora Colombian
Broadcasting de Jorge Alford y posteriormente realizan un concurso para cambiar
el nombre y nace la Emisora Nueva Granada, que luego se convertiría en la Radio
Cadena Nacional.
Bogotá ardía ese 9 de
abril y su padre fue detenido mientras transmitía en la Emisora Nueva Granada,
que interrumpió la programación habitual para poner al aire música fúnebre.
María Victoria era
una niña y unos de sus recuerdos más intensos es la forma que su papá silbaba
su nombre, como una manera muy suya de consentirla y de decirle lo mucho que la
quería.
Las fuerzas
conservadoras lo apresaron en su propia radio, mientras que a su hermano
Roberto, quien era el presidente de la emisora, lo llevaron a una cárcel en la
ciudad de Medellín.
Bogotá ardía en
llamas, mientras Enrique prendía y apagaba la emisora para que los leales al
gobierno entregaran pretendidos mensajes de tranquilidad tras la muerte de
Jorge Eliécer Gaitán.
Hombres armados
saqueaban e incendiaban lo que se topaban a su paso, cuando uno de los leales
trabajadores de la radio fue hasta la casa familiar ubicada en el exclusivo
sector de Teusaquillo, para llevar dinero que permitiera que su esposa y sus
cuatro hijos se trasladaran de inmediato
a la ciudad de Manizales.
Ahora en la casa de
la abuela la familia sufría lo indecible mientras la capital era un caos y las
voces enardecidas de las radios clandestinas seguían invitando a salir a la
calle.
En medio de la
incertidumbre ocurrió un milagro cuando la niña empezó a escuchar un silbido,
que para la familia era simplemente la manera que ella tenía de expresar preocupación por la falta de su padre.
“Mi papá me está llamando y me está diciendo
María Victoria con ese silbido especial”, fue lo que pensó de inmediato.
Mientras Bogotá se
destruía, el dueño de la Nueva Granada silbaba en la mañana cuando prendía la
emisora y en la noche antes de apagarla, como una manera de decir “estoy bien”.
María Victoria dice
que los recuerdos de su infancia están atados inevitablemente a la radio, por
cuanto desde la cinco de la mañana que empezaba a funcionar la emisora hasta
las doce de la noche cuando terminaba la programación, había varios aparatos
prendidos en la casa.
Los domingos toda la
familia solía ir al radioteatro infantil
y cada mes acompañaban a su padre hasta la localidad de Bosa, en dónde
estaban instalados los equipos trasmisores.
La familia sufría
cuando su padre escuchaba que se cometía un error al aire y de inmediato su
padre se levantaba iracundo hasta el teléfono para regañar al locutor de turno.
María Victoria hace
memoria que “cuando éramos niños, en las casas por general había un cuarto del
radio, que es el equivalente al estudio de las casas de hoy, en dónde están los
libros y el computador y era el espacio en dónde nos reuniamos para escuchar
radionovelas como “El derecho de nacer” y “Kadir el árabe”.
Dice que nunca
olvidará los programas de concurso, pues al Buick negro modelo 30 de su padre
todos los viernes en la noche lo
preparaban para recorrer durante el fin de semana las calles de la ciudad en busca de los
oyentes de la radio.
“Al carro le ponían una funda encima con unos
ojos grandes para que el conductor pudiera ver y para nosotros era fascinante
que el carro de mi papá se convirtiera en una especie de fantasma que iba
timbrando de casa en casa para entregar los premios que ofrecían los patrocinadores
de RCN”, evoca con emoción María Victoria.Enfatiza que uno de los aportes a la
radio que hizo más feliz a su padre fue la construcción de los transmóviles en
los que luego Carlos Arturo Rueda C transmitiría las Vueltas a Colombia desde el año 1951.
Los personajes de la
radio
Los hijos de Quique
recuerdan ahora los momentos felices vividos alrededor de un personaje de la
radio, visitado frecuentemente en su caso por los artistas del momento.
María Victoria tiene
frescos los momentos en que la familia se sentaba con el cantante español Juan
Lejido a compartir los almuerzos con ajiaco y con el humorista Montecristo,
quien fue una persona muy cercana.
“Eso si en algunas
reuniones de adultos a las que invitaban a Montecristo no nos dejaban acercarnos
a la visita, me imagino por los chistes subidos de tono y los cuatro hijos
gateábamos detrás de una reja del segundo piso tratando de ver al personaje que
se había hecho tan cercano gracias a la radio”, comenta María Victoria.
Ahora que se cumplen
70 años de la fundación de RCN Radio, se sigue evocando la épica de este
autodidacta de la radiodifusión, quien murió en la ciudad de Medellín en el año
de 1994.
Los hijos de Enrique
Ramírez Gaviria lo siguen recordando como un apasionado que sufrió pasando de
la tecnología del tubo al transistor y disfrutó de los momentos modernos “de su
radio que quería y amaba tanto”.

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