Este miércoles se dio
a conocer la cancelación de la temporada taurina en la plaza La Macarena, en la
ciudad de Medellín, una decisión que fue bien recibida por los colectivos
animalistas que durante meses intentaron frenar las corridas de toros.
La cancelación de
estas celebraciones ha sido pedida en diferentes escenarios del país, en
especial en la plaza de toros La Sanatamaría, en Bogotá, donde en los próximos
días se llevarán a cabo las tradicionales y polémicas corridas.
Ante esto, muchos se
preguntan por qué en la capital de la república no se ha podido suspender la
temporada taurina, a pesar de años de discusión sobre el tema.
La razón radica
principalmente en que La Macarena, en Medellín, es un escenario cuyo accionista
mayoritario es un privado, mientras que la Santamaría, en Bogotá, pertenece al
Distrito.
Así lo recordó
recientemente el alcalde Enrique Peñalosa: "En Medellín el dueño
mayoritario de la plaza La Macarena decidió no alquilarla para corridas de
toros. Desafortunadamente en Bogotá una orden de la Corte Constitucional nos
obliga a alquilar La Santamaría para estos espectáculos que rechaza la mayoría
de los ciudadanos".
En Medellín ell dueño
mayoritario de la plaza LaMacarena decidió no alquilarla para corridas de
toros. Desafortunadamente en Bogotá una orden de la Corte Constitucional nos
obliga a alquilar La Santamaría para estos espectáculos que rechaza la mayoría
de los ciudadanos
La temporada de toros
en Bogotá irá desde enero hasta el mes de marzo, en los cuales se realizarán
diferentes espectáculos taurinos en La Santamaría. Y fue el mismo Distrito el
encargado de realizar la licitación para la empresa encargada del espectáculo,
a pesar de que la administración se ha mostrado en contra de esta práctica.
Sin embargo, el
Distrito debe cumplir un fallo de la Corte Constitucional que obliga a las
autoridades locales a ofrecer todas las garantías para que este tipo de eventos
se realice.
La administración de
Peñalosa se ve obligada a permitir las corridas desde hace dos años, cuando La Santamaría
volvió a servir de escenario para tal fin luego de que en 2012 la alcaldía de
Gustavo Petro lo prohibiera.
A mediados de 2017
pasado las corridas volvieron a ser suspendidas por orden de la Corte, que
pidió al Congreso que en un plazo máximo de dos años creara una regulación a
los espectáculos con animales. Sin embargo, el Alto Tribunal anuló dicha
sentencia y manifestó que esta práctica debe ser protegida en lugares donde es
considerada una tradición cultural.
De esta forma, la
Corte se estableció que alrededor de La Santamaría se construyó una cultura
taurina, por lo que la Alcaldía, a pesar de ser dueña del escenario, no puede
impedir las corridas y al contrario, deberá garantizar que estas se lleven a
cabo.
Así las cosas, el
Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) fue la entidad encargada de
garantizar las corridas de 2019. En total serán cinco corridas entre enero y
marzo, más una novillada. Adicional a esto, se estudia la posibilidad de
realizar otras dos novilldas que harían parte del próximo Festival de Verano,
en el mes de agosto.
Mientras tanto, la
única salida que por ahora adelantan los grupos animalistas para frenar estas
actividades es un proyecto de ley radicado en el Congreso de la República para
prohibir espectáculos violentos contra los animales.
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